Propuestas concretas para la **abolición de los costes de roaming** ya a partir de julio de 2014: la Comisión Europea competente se está ocupando también de la **neutralidad de la red**.
Parece que el camino hacia la simplificación del mundo de las telecomunicaciones se ha encaminado bien y al borde de laabolición de los costes de itinerancia.
De hecho, la Comisión Europea correspondiente ha oficializado un paquete de reformas que pretende reformar el sector, con especial atención a la telefonía fija.
Para el cliente final, esto significará que, probablemente ya a partir del próximo mes de julio de 2014, el «roaming» ya no afectará mucho a su factura telefónica.
La propuesta es, de hecho, poner a cero los costes de las llamadas entrantes, cuando se esté en el extranjero y se reciba una llamada.
En cuanto al tráfico saliente, la Comisión propone inicialmente la creación de planes tarifarios únicos que no hagan distinciones entre el uso del servicio de telefonía en el propio país o en el extranjero.
Además, se ha establecido que los operadores, en ausencia de perfiles tarifarios ventajosos adecuados en este sentido, deban permitir a los consumidores elegir un nuevo operador de apoyo, una vez en el extranjero, incluso simplemente por SMS, para intentar obtener igualmente conveniencia.
Obviamente, estas medidas serán válidas dentro de los países que forman parte de la Unión Europea.
La abolición total de los costes accesorios de itinerancia para las llamadas salientes, en lugar de la aplicación de un plan único como el recién mencionado, está prevista para julio de 2016.
Otros puntos interesantes de esta reforma que entrará en vigor en los próximos meses se refieren a mayores garantías para el usuario, cuando se suscribe un contrato con un operador de telefonía, ya sea de telefonía fija o móvil.
Los contratos, de hecho, ya no deberán tener una duración obligatoria superior a 12 meses, de modo que se pueda permitir al cliente pensar en la rescisión sin incurrir en problemas o dificultades adicionales.
Además, se ha establecido de forma aún más clara el concepto de «neutralidad de la red«: las empresas de telecomunicaciones ya no deberán limitar o bloquear servicios -es el caso, por ejemplo, de las limitaciones impuestas por algunos operadores al tráfico de VoIP- ni podrán poner límites a contenidos específicos de la red: por lo tanto, siempre se deberá garantizar un estándar de calidad, sin poder desincentivar el uso de la conexión para determinados servicios.
El camino de la Comisión aún no ha terminado, pero muy pronto traerá grandes cambios en toda Europa.

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