Digamos la verdad, ¡ya no se puede más! ¿Dónde están los ‘Punto Informatico’, dónde están los periódicos especializados como ‘Hardware Upgrade’, solo por mencionar dos nombres autorizados de publicaciones del sector tecnológico que utilizan Internet para informar, cada vez más rodeados de sitios sin escrúpulos en las búsquedas de los motores?
Ahora se asiste impasiblemente al nacimiento diario de sitios y pequeños sitios hechos por aficionados (no informáticos, ya en extinción) que con el único propósito de ganar algunos dólares con la publicidad contextual aprenden rápidamente a configurar un CMS (sistema que permite la publicación de contenidos en Internet de forma fácil y rápida) y a copiar por todas partes gracias a un copiar y pegar que te enseñan en la primera lección del Carné Europeo de Ordenadores. Para que quede claro, no me refiero a los blogs que nada tienen que ver con esta situación, porque un blog es algo personal que nace para recoger las expresiones de quien lo ha creado, pero en la Red hay una verdadera selva informativa.
Es reprochable pero no justificable la acción del “chico” de al lado que con tal de comprarse unas Nike nuevas o unas gafas de sol de última moda, no abre un blog sino incluso un sitio de información hecho de comunicados de prensa, artículos y mucho contenido copiado. Al mismo tiempo, sin embargo, no es aceptable el comportamiento de sitios que representan sociedades de capital que según su acto constitutivo se dedican a otros asuntos y no ciertamente a la información y que se divierten especulando, desafiando la “velocidad de la luz”, sobre los pobres “buscadores de información en los motores de búsqueda”. ¿De verdad os parece una diferencia pequeña que dichos sitios se proclamen con términos como “periódicos” o “fuentes autorizadas” pero que en ningún modo son un medio de prensa? ¿Pero realmente os parece poca diferencia???
Al fin y al cabo, para evadir las obligaciones legales y evitar una dirección periodística que casi siempre se ve como una pura carga y no un punto de excelencia para acreditar al propio medio, basta jugar con la periodicidad de la información publicada en el sitio que a menudo miente, ya que dicha periodicidad se puede verificar fácilmente por la frecuencia de actualización que casi siempre resulta diaria.
Los que pagan las consecuencias, ni que decirlo, son los pobres e inconscientes lectores que a menudo se fían de algoritmos como los de los motores de búsqueda para informarse, dando por sentado que si una noticia está publicada tiene la certeza de que es fiable y verificada (deber del periodista). Esto también porque quien debería vigilar la información está distraído con otras cosas…
Pero como se sabe, el pez siempre apesta por la cabeza. En este mar cada vez más agitado, hecho por personas y sociedades sin escrúpulos deontológicos y poco atentas a la calidad de la información, entran con pleno derecho las mismas “fuentes”, es decir, agencias de comunicación que con tal de vender su “ronda de prensa al peso” a su cliente, no desprecian incluir comunicados de prensa incluso de clientes autorizados y marcas muy reconocidas, en cualquier sitio incluso amateur.
Está claro, hay agencias de comunicación muy atentas y escrupulosas, pero muchas otras ni siquiera se detienen a ver si existe una redacción, si existe el director del medio, en fin, si su “interlocutor natural” tiene nombre y apellido y además inscripción en el colegio profesional, como la ley desearía. Pero así es… Como decir: debo construir una vivienda me dirijo a un técnico habilitado, algo obvio e imprescindible. Pero ¿por qué no es igual en el mundo de la información y no es igual el escrúpulo de quien hace comunicación e información?
Los periódicos tradicionales siempre han tenido una buena costumbre: la del diálogo con sus lectores incluso cuando las cartas viajaban con la “velocidad de una carreta”, hoy que disponemos de medios “rapidísimos” que permiten interactuar con el destinatario incluso en tiempo real, me pregunto por qué esos medios no se utilizan para hablar con una redacción o con quien la dirige. El llamamiento está dirigido a los comunicadores pero sobre todo a los lectores que deberían ser considerados los únicos destinatarios del producto editorial que a menudo se da en alimentación “solo” a los motores de búsqueda.
Anna Bruno – www.fullpress.it
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