HTC carga contra Apple, denunciando violaciones de patentes que la empresa taiwanesa adquirió recientemente de Google.
HTC ha presentado una demanda contra Appleante el tribunal de Delaware: como sucede muy a menudo en el caso de enfrentamientos legales entre gigantes de la telefonía, sobre la balanza también esta vez han recaído presuntas violaciones de patentes.
La mayor novedad en este caso es que las patentes en cuestión fueron adquiridas recientemente por HTC y la empresa que las poseía anteriormente era Google.
La cesión de estas patentes habría ocurrido hace pocos días – el 1 de septiembre – y no se han divulgado detalles sobre el valor de las negociaciones entre HTC e Google.
Todo en orden, una operación normal para el sector, si no fuera que hoy llega la noticia de que HTC demanda a Appleprecisamente en virtud de esas patentes específicas.
Como diciendo: se ha acopiado munición antes de entrar en el campo de batalla. Y es como si, indirectamente, Google también estuviera al lado de HTC.
Es verdad que, dada la adquisición de Motorola por parte de Google, el «montón de patentes» potencialmente violable se vuelve bastante abultado: más de 17.000, sin contar las que ya posee Google, desarrolladas internamente.
En este caso, HTC imputa a Applela violación de cuatro patentes que originalmente estaban en manos de Motorola, tres de Openwave Systems y dos de Palm.
Aunque no se conocen las peticiones que HTC hará al tribunal de Delaware, es posible hablar de cuáles serían las violaciones imputadas: las tecnologías para la actualización de software de forma inalámbrica, las útiles para el almacenamiento de datos de los usuarios de los dispositivos, las de conexión entre módem de radio y software específico; además, las tecnologías para la transferencia de datos entre chips y microprocesadores.
Una amplia gama de equipamientos que HTC contesta ya que están presentes en iCloud, iTunes, Mac, iPhone, iPad y iPod: en pocas palabras, en todos los productos Apple.
Los más entendidos en el sector, lejos de considerar la cuestión realmente jurídica y basarse seriamente en patentes, piensan que estas jugadas estratégicas no ocultan otra cosa que una lucha interna hasta la última app: es como si, en realidad, se estuviera consumando un desafío entre Apple y el sistema Android (hijo de Google), aunque no sea palese y directo sino por «interpuesta persona».

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