Mis fotos no son tan nítidas como las de los demás y parecen un poco «emborronadas». ¿A qué puede deberse? [4/8]
Mis fotos no son tan nítidas como las de otros y parecen un poco «emborronadas». ¿De qué puede depender?
Las causas de una imagen poco detallada son muchas. En primer lugar, como hemos mencionado varias veces, la calidad del objetivo juega un papel fundamental en el resultado final de la foto.
No es casualidad que los profesionales inviertan al menos dos tercios de su gasto total en objetivos luminosos y con lentes de altísima calidad.
También está la sensibilidad del carrete (o del sensor), que influye mucho: cuanto más alta, peor, y finalmente la «mano firme» del fotógrafo, que se adquiere solo con experiencia y sujetando correctamente la cámara.
De cualquier modo, si no tenemos suficiente dinero para gastar en una cámara súper sofisticada y aunque seamos principiantes, adoptando algunos simples trucos podemos mejorar mucho nuestras fotos.
Antes que nada, hay que identificar el problema y entender si la foto está fuera de foco o si está movida. La diferencia a menudo es imperceptible y solo ampliando la imagen podremos determinar la causa de su baja calidad.
El desenfoque
Excluyendo cualquier error grosero de enfoque, generalmente el desenfoque afecta solo al sujeto que queríamos capturar, mientras que otras zonas estarán más o menos enfocadas. El problema suele presentarse con el enfoque automático porque el sistema funciona midiendo las diferencias de tonalidad y no el contorno del punto enfocado, como ocurría con el vidrio esmerilado para doble imagen de las antiguas réflex. Para darse cuenta del límite del enfoque automático basta intentar enfocar el cielo azul sin nubes o una pared con tonalidad uniforme: descubriremos que incluso el sistema más sofisticado tendrá dificultades y nos veremos obligados a enfocar manualmente.
Hemos visto anteriormente que el problema puede reducirse cerrando más el diafragma, pero los objetivos modernos también ofrecen otras alternativas válidas como el enfoque automático de múltiples puntos, el seguimiento 3D, el enfoque automático continuo, o el limitador del rango de enfoque que aumenta la velocidad y precisión del sistema, o incluso el telémetro electrónico.
Foto movida
Pero si la falta de nitidez se distribuye por todo el marco y de hecho notamos pequeñas rayas, entonces casi seguro que la foto está movida. Las causas pueden ser dos: o el sujeto se movió mientras lo gravábamos usando un tiempo de exposición demasiado lento o nuestra mano tembló un poco durante la toma. En ambos casos, la solución es muy obvia: hay que usar un tiempo de exposición más rápido.
La regla dice que la velocidad del obturador nunca debe ser inferior a la longitud focal que se está usando, es decir, con un 24 mm podremos disparar a mano alzada usando 1/20 de segundo (en las antiguas réflex el tiempo era 1/15 o 1/30) y con un 300 mm nunca se debería bajar de 1/300 de segundo (1/250 o 1/500 en antiguas réflex). Obviamente, para tiempos realmente lentos, hablamos de 1/8 de segundo hacia abajo, es indispensable usar un trípode o apoyar la cámara en algún lugar.
El trípode
Un truco al usar el trípode es levantar el espejo antes de disparar y/o usar el temporizador automático. Así eliminaremos definitivamente cualquier riesgo de micro-movimiento. El problema, sin embargo, está muy extendido, y muchas marcas han añadido a las cámaras compactas un sistema antivibración que es aconsejable mantener siempre activado, aunque consuma un poco más de energía.
Para las réflex, en cambio, existen objetivos con estabilizador giroscópico integrado o cámaras con estabilizador montado directamente sobre el sensor. El efecto es el mismo, pero la ventaja de la segunda solución es que los objetivos sin estabilizador son más ligeros y más fáciles de fabricar (y por ello más baratos), y aunque cambiemos el objetivo, el estabilizador permanece siempre en nuestra cámara.
Finalmente, es bueno recordar que un gran angular se moverá mucho menos que un teleobjetivo porque es más ligero y manejable, y además la geometría enseña que un pequeño arco proyectado a gran distancia se vuelve un arco grande, por lo que un movimiento imperceptible para nosotros provocará en los sujetos lejanos un efecto “movido” mucho más evidente de lo que es en realidad.
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