La tecnología que ha impulsado el tan promocionado metaverso ha llegado a sus límites. Es hora de centrarse en la implementación de identidades interoperables y descentralizadas para que el metaverso siga destacando.
El metaverso está creciendo exponencialmente ya que ofrece una réplica de nuestras vidas físicas en la esfera digital. Se espera que el mercado crezca hasta los 800 mil millones de dólaresen los próximos cuatro años, un aumento constante desde los 478,7 millones de dólares observados en 2020. La lista de empresas multinacionales que entran en el metaverso
está en constante crecimiento con adiciones recientes que incluyen Disney, Intel, Gucci e Netflix y más.
El metaverso ha alcanzado esta popularidad ya que nos ofrece la posibilidad de pasar por mñtiples experiencias digitales, al igual que lo haríamos en nuestra vida diaria al saltar entre nuestras vidas laborales, domésticas y sociales. Podemos conectarnos a cualquier rincón del mundo que nos rodea, independientemente de la distancia, mientras nos sumergimos en un mundo sin límites.
En el núcleo del metaverso se encuentra el individuo digital. La principal atracción del metaverso son las interacciones que experimentan los individuos digitales cuando acceden a móltiples dominios; interacciones que podrían faltar en el mundo real. Dicho esto, los usuarios tienen la oportunidad de aprovechar el metaverso como un medio para expresar su verdadero yo a través de contrapartes digitales. Millones de personalidades ðnicas ahora tienen un nuevo espacio para interactuar libremente. El auge del metaverso también llegó en un momento crucial en el que finalmente estamos viendo el final de una pandemia mundial. Las personas ahora pueden sentir el calor de la inclusión social del que se les privó, cada vez que lo deseen. La proximidad física ya no es necesaria para conocer personas con ideas afines.
Sin embargo, la posibilidad de tal expresión en móltiples plataformas de metaverso está actualmente limitada. Al metaverso le falta interoperabilidad, en el sentido de que no podemos transferir economías, avatares y sistemas a través de diferentes plataformas. Actualmente, los artículos digitales están limitados al metaverso en el que se crearon. Esto hace que los usuarios necesiten móltiples billeteras para realizar un seguimiento de sus artículos mientras viajan por los metaversos. Las identidades digitales deben modificarse ya que el usuario tiene que reinventar sus avatares en cada mundo. Este problema amplía la brecha entre el mundo real, donde podemos movernos libremente entre lugares con nuestros activos e identidades, y el metaverso, donde estamos limitados.
Para que el éxito del metaverso siga creciendo, existe una necesidad fundamental de identidades descentralizadas (DID). La introducción de identidades descentralizadas podría permitir a los usuarios llevar sus avatares y activos a través de móltiples ecosistemas, más allá de los límites de un solo metaverso. El concepto de descentralización impone una identidad personal, independiente de cualquier autoridad, al igual que en la vida real. Además, las identidades digitales deberían servir como «pasaportes» digitales que identifican a un usuario mientras viaja a través de los metaversos. Usando las redes sociales como ejemplo: en lugar de usar móltiples inicios de sesión para Facebook, Twitter e Instagram, se puede crear un inicio de sesión unificado y usarlo en móltiples plataformas donde el perfil del individuo se transfiere a cada una. Las identidades digitales imitarían esto al permitir que las personas transporten su información a través de los metaversos.
La implementación de sistemas de identidad digital plantea preocupaciones sobre actividades fraudulentas. Algunos metaversos permiten a los usuarios mantener sus identidades reales anónimas, ya que se esconden detrás de avatares. Los críticos argumentan que los usuarios podrían fabricar identidades de otros en el metaverso a través de perfiles falsos. Para combatir el fraude y las actividades maliciosas en el metaverso, se necesita un sistema de autenticación de identidad universal.
Un informe reciente de Galaxy Digital encontró que muchos metaversos no son tan descentralizados como afirman ser. De hecho, el «descentralización» sólo puede lograrse si se toman medidas para abordar la propiedad digital. Un producto de descentralización, las identidades auto-soberanas (SSI) pueden servir como solución al fraude al asociar criptográficamente a un usuario con la dirección de su billetera criptográfica. Las credenciales de identidad deberían almacenarse en su propia billetera que será reconocida cada vez que ingresen a un ecosistema diferente. Como tales, servirán para aumentar la confianza, sirviendo como prueba de quién es cada individuo, al igual que nuestros pasaportes o licencias de conducir en la vida real. Es la clave para permitirle a usted, y solo a usted, ser dueño de su identidad. Este enfoque no solo garantizará una verdadera interoperabilidad, sino que también infundirá un sentido de seguridad sobre nuestros datos privados dentro de estos espacios desconocidos.
Fuente Martechseries
Pubblicato in Curiosidades digitales
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