Las nuevas reglas de la web han sido aprobadas en Estados Unidos. ¿Qué cambia con la entrada en vigor de las novedades de la net neutrality?
La Federal Communications Commission americana se ha pronunciado sobre la neutralidad de la red, dotando al mundo de los proveedores de nuevas reglas de la web. Si formalmente se establece la igualdad entre los tipos de tráfico de red (el de red fija y el móvil), de hecho las cosas parecen muy diferentes.
Lo que surge es ante todo la consideración de que la red, para continuar creciendo neutral, no puede aceptar intercambios de datos «privilegiados»: la conectividad no podrá hacer que ciertos paquetes de datos viajen a mayor velocidad, ralentizando otros. Todo esto para evitar competencia desleal y obstáculos al libre desarrollo y a la libre circulación de la información.
Esto, en resumen, se traduce en el hecho de que los proveedores de red fija deberán sujetarse a directrices mucho más estrictas que los proveedores de red móvil: los primeros no podrán disminuir la velocidad ni bloquear servicios legales, mientras que los segundos podrán disponer de un margen de acción más amplio, pudiendo ralentizar servicios según varios criterios, bastante discrecionales.
Para los usuarios, las nuevas reglas de neutralidad de la red abren el camino a una mayor transparencia: probablemente este es el punto más positivo logrado por la Federal Communication Commission. «Transparencia» es, de hecho, la palabra clave impuesta por la FCC: los operadores deberán declarar oficialmente los términos contractuales y el rendimiento del ancho de banda ofrecido.
La medida sobre las nuevas reglas de la web ya ha desatado polémicas, provenientes de frentes incluso opuestos: el deseo de equilibrio y neutralidad no se ha traducido en un aprecio expresado de manera uniforme.
En las evidentes imperfecciones de esta medida que parece favorecer mucho más a los operadores móviles, sin embargo, está la semilla de una regulación de la web que ya ha tomado forma en Estados Unidos. ¿Cuáles serán las repercusiones en Europa y en el resto del mundo? ¿Qué otros gobiernos se ocuparán de la cuestión próximamente? El camino parece aún largo, al menos por aquí: si en Estados Unidos ya se legisla al respecto, en Italia aún se busca la solución a la cuestión mucho más simple del wi-fi libre.

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