Ahorrar hoy en día es un juego de niños. Gracias a la web, de hecho, localizar una tienda, un proveedor o la mejor de las ofertas de internet para el hogar se ha vuelto facilísimo: basta con conectarse, hacer clic y listo. Desde el punto de vista del ahorro, por lo tanto, Internet es el mejor aliado con el que contar para comparar rápidamente los precios del mercado.
Ahorrar, sin embargo, no significa simplemente «gastar menos»; al contrario, entre las dos cosas hay una gran diferencia: en el primer caso, de hecho, se pueden obtener menores gastos sin renunciar a la calidad, algo que no siempre está garantizado en el segundo caso. A este respecto, hoy compartiremos algunos consejos de ahorro para quienes quieran aprender a gastar mejor sin renunciar a nada.
Ahorros domésticos: ¿por dónde empezar?
La casa es un gasto continuo, del que no se puede escapar para evitar tener que hacerse cargo de mayores costes. No se trata solo de los gastos relacionados con el mantenimiento, sino también de los fijos que comprenden impuestos, facturas, contribuciones, mobiliario, accesorios, etc.
Para los gastos fijos, es siempre importante evaluar varios presupuestos, localizar la oferta más conveniente y vigilar la evolución del mercado. Es posible hacerlo cambiando de proveedor periódicamente, o controlando si, de vez en cuando, hay mejores ofertas a las que poder acogerse.
En cuanto al cuidado de la casa, finalmente, se puede adoptar un enfoque «previsor«, lo que significa que una pequeña reparación hoy es mejor que una intervención más costosa y grave mañana. Con esta lógica, válida para cualquier bien que se posea, se busca hacer prevención, generalmente menos costosa y menos invasiva que las intervenciones urgentes de reparación.
El gasto alimentario
Incluso el gasto alimentario se puede redimensionar sin renunciar a nada. Para hacerlo, basta con establecer de antemano un menú semanal, útil para determinar con mayor precisión cuáles son los alimentos a comprar. De este modo, se desperdician menores cantidades de comida y, sobre todo, se puede llevar un estilo de vida más saludable.
La definición del menú semanal, de hecho, permite distribuir a lo largo de los días todos los nutrientes y, por lo tanto, comer de forma sana y variada en cada estación. Obviamente, siempre conviene comprar las cantidades justas de comida, alimentos típicos del periodo actual y alimentos no procesados: de este modo se tiene acceso a productos poco tratados, más genuinos y se tiende a comprar menos pero con mayor frecuencia, manteniendo un mayor control sobre las propias existencias.
Dividir los gastos con el método 50 – 20 – 30
Para cuadrar las cuentas ante cualquier eventualidad existe un método muy conocido, es decir, el de «50 – 20 – 30«. Como sugiere el nombre, consiste en dividir los ingresos mensuales por la mitad y gestionar una parte para los gastos a los que hay que hacer frente.
En particular, según esta metodología, un 50% de los ingresos debe utilizarse para los gastos diarios de vida. El 50% restante se divide en un 30% a destinar a los «caprichos» y en un 20% a apartar en los propios ahorros. De este modo, se va acumulando parte de las ganancias y, a final de año, se habrá apartado una buena suma. Este método, cuando es aplicable, permite crear muchas huchas adicionales en función de la división porcentual de los ingresos. Absolutamente para probar.
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