Google Books sufre un primer revés: un juez en Estados Unidos bloqueó el proyecto antes de que realmente tomara forma.
Google lleva meses trabajando en el proyecto Google Books, una gran biblioteca en línea con la ambición de poner a disposición de los usuarios una multitud de libros. Si las negociaciones con los editores han avanzado y han dado resultados decentes (recordemos que también en Italia se habló de Google Books, con el acuerdo con Mondadori), el gigante de Mountain View hoy ha tenido que frenar el avance del proyecto debido a una orden de un juez americano.
El tribunal de Nueva York ha establecido que Google Books obtendría, respecto a sus competidores, una ventaja demasiado significativa en el mercado editorial.
Además, sin perjuicio del feliz acuerdo con editores por la considerable cifra de 125 millones de euros, quedaría aún abierta la cuestión relativa a las llamadas obras huérfanas, es decir, aquellas obras para las que no está claro a quién destinar las ganancias de los derechos de autor.
Por lo tanto, con la intención de proteger y regular tales situaciones en las cuales quizás se habría evitado el obstáculo del pago de los derechos, el juez Chin bloqueó el mencionado acuerdo entre Google y los editores, aunque reconociendo que la idea detrás del proyecto Google Books es digna: el conocimiento es un bien para difundir y por eso digitalizar millones de textos representa una indudable ventaja para toda la humanidad.
El escenario que se abre, entonces, es el de la teorización de un nuevo equilibrio entre la voraz omnisciencia de Google y los intereses legítimos de todas las partes involucradas, incluso de aquellas inconscientes, por así decirlo.
Para Google, obviamente, el proyecto debe continuar porque se trata de un acuerdo con un potencial realmente enorme. Mientras tanto, este pronunciamiento que llega de un tribunal americano da impulso a Amazon, Microsoft y a varios editores europeos contrarios a las ambiciones expansionistas de Google en el sector de los libros.

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